Llegamos a Berlín, después de haber viajado en uno de los
ómnibus más lujosos que hayamos tomado. Wi Fi, pantalla táctil individual, café
a bordo y hasta la opción de comprar alguna gaseosa.
La ciudad nos encontró fría y lluviosa por lo que solo
tuvimos tiempo de ir hasta el hotel. Al otro día habíamos decidido ir al Free
tour de Sandeman, una constante para las ciudades que nos quedan de ahora en
adelante.
Si bien el hotel estaba bastante alejado del centro de la
ciudad, el sistema de transporte es muy bueno, y en unos 20 minutos en el
metro, estábamos en la central Alexander.
En este lugar se ubica uno de los iconos modernos de Berlín,
la torre de televisión; y también de una gran cantidad de locales de comida,
shoppings y tiendas de souvenirs.
En el punto de encuentro nos juntamos con varios argentinos,
con los que estuvimos charlando y continuamos el resto de las excursiones. Y no
solo argentinos, sino también latinoamericanos nos juntamos para realizar las
excursiones por Berlín.
El tour consistió en una vuelta por los principales lugares
históricos del centro de la ciudad. Comenzando por la puerta de Brandemburgo,
imponente monumento, patrimonio no solo de los berlineses sino de todos los
alemanes; símbolo de victoria de su nación.
Luego continuamos por el lado soviético, y llegamos al
memorial a los judíos que perecieron en
Continuamos por el museo “Topografía del terror”, lugar
donde se encuentra parte del muro en su posición original y una gran cantidad
de material multimedia sobre el período que va desde 1933 a 1945.
Luego el recorrido continuó por otros puntos significativos
como “Checkpoint Charlie”, lugar de uno de los eventos con más tensión durante
Ya por la tarde fuimos a la
East Side Gallery, que es donde se
encuentra cerca de un kilómetro y medio de muro, y es reconocido por la
cantidad de graffitis en ambos lados.


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