lunes, 16 de marzo de 2015

Nuestra recorrida por la capital de Eslovaquia

El día empezó tranquilo, y después de desayunar nos fuimos al punto de encuentro donde comenzaba el Free Tour que nos habían recomendado en el hostel.

Apenas llegar a la plaza que nos habían indicado vimos que el grupo era bastante grande y la guía, Martina según su identificación, nos dio la bienvenida. Ella era una guía local, que hablaba en un ingles muy correcto pero a una velocidad increíble, fue un poco difícil seguir lo que decía pero muy valiosa toda la información que nos contó.

Lo más importante a saber de este país es que si bien ahora es Eslovaquia, durante dos períodos diferentes fue una parte de Checoslovaquia, y también se vió obligada a cooperar con la Alemania Nazi pero en contra de su voluntad, más bien porque era la opción menos perjudicial.
También es importante aclarar que este país como tal, tiene solo 22 años desde que se separaron definitivamente de la actual República Checa.

En cuanto a la ciudad no es demasiado grande, ni posee demasiadas atracciones turisticas, pero tiene cierto encanto y algunas particularidades. Esta ciudad es considerada una de las mas "graciosas" de Europa, y esto puede explicarse caminando algunas de sus calles en el casco antiguo. Mientras uno va caminando va viendo una serie de estatuas que no tienen demasiado sentido por cierto, pero son realmente muy divertidas a la hora de tomarse fotos.

Tambien tuvimos oportunidad de conocer la "Iglesia Azul", una edificación muy peculiar, ya que a diferencia de las decenas de iglesias que visitamos, esta está completamente pintada de azul, y con una arquitectura que se cree tuvo influencia directa de Gaudí.

Luego de este tour tuvimos la oportunidad de conocer a dos israelitas, con los que decidimos ir a comer juntos a una cervecería/restaurant tradicional de esta ciudad. Compartimos unas cuantas historias de viajes, un par de fotos y decidimos continuar el día juntos.

Después de comer fuimos al castillo de la ciudad, que se encuentra en uno de los puntos más altos sobre una colina. Claramente no tenemos demasiada suerte con las fortificaciones, ya que al igual que nos pasó en Florencia con el fuerte, este castillo también estaba cerrado. En esta ocasión porque era lunes, y es el único día que no abren.
Si tuvimos la oportunidad de subir al "UFO" de Bratislava, que es un mirador/bar/restaurant que se encuentra sobre el puente más importante de la ciudad, a unos 92 metros de altura
y que ofrece una maravillosa vista a toda la ciudad.


Ya es nuestra última noche en Bratislava, ya que mañana nos dirigimos a Vienna. Nos quedamos con una ciudad pequeña, muy cálida, de gente muy orgullosa de su país y de comida tradicional muy sabrosa.


domingo, 15 de marzo de 2015

De Budapeshhh a Bratislava

Teníamos tren a las 11:25 desde Hungría a Eslovaquia, pero antes de irnos teníamos pendiente subir a la cúpula de la Basílica de San Esteban, por lo que nos levantamos temprano, desayunamos fuerte y nos dirigimos a la iglesia.

Cabe aclarar que hoy era uno de los días mas importantes para los Húngaros ya que recordaban el día de la Revolución. Todo el país parado y unas cuantas marchas en la ciudad. Tuvimos la suerte de cruzarnos con una marcha en una de las avenidas y estuvo muy bueno.

Después subimos a la cúpula de la Basílica y desde ahí se tiene una visión de 360º de todo Budapest. La vista es increíble, se ven varios palacios, el parlamento, el danubio, la iglesia de Matyas y un par de lugares importantes más. De ahí sin perder tiempo al hostel y a la terminal de tren.

Como siempre que viajamos en tren nos sentamos en el primer lugar que encontramos. En este tren que vimos muy bonito, con cómodos y espaciosos asientos, nos ubicamos. Una vez en marcha pasó el señor que controla boletos (en absolutamente TODOS los trenes que nos subimos nos contr


olaron los boletos) y nos indica muy amablemente y con señas que habíamos comprado segunda clase y estábamos en primera. Por lo que cargamos todo nuestro equipaje y nos dirigimos al vagón correspondiente.

Una vez ahí entramos en el compartimiento que nos pareció con gente más copada. En este caso una pareja que no sabíamos si eran Ingleses, o Españoles pero que al escuchar un "boludoooo" nos dimos cuenta que eran Argentinos.

Ellos eran Seba y su novia (que me va a odiar porque me olvidé su nombre, chicos manden mensajito y corrijo esto!), y estuvimos todo el viaje hablando, compartiendo experiencias del viaje. Ellos estaban en un Eurotrip un poco más corto que el nuestro pero ya habían visitado lugares a los que nos faltaba ir. El viaje pasó rápido y fue bastante entretenido.

Nos bajamos en la misma estación y caminamos unas cuaaaantas cuadras en dirección al centro, y allí cada uno siguió con su viaje, nosotros para el hostel, ellos a conocer Bratislava. Eso sí, al despedirse prometieron leer nuestro blog.

Así llegamos al hostel, después comimos un plato típico Eslovaco que era una especie de ñoquis pequeños con panceta y queso, otra con cebolla y unas empanaditas con ricota...  una bomba.
Después fuimos a un shopping de compras y ahora a descansar que mañana tenemos el tour a las 11 a.m.

sábado, 14 de marzo de 2015

Llegamos a Buda-Pest

Nos tocó despedirnos de Zagreb, ciudad en la que ambos coincidimos nos quedaríamos a vivir, pequeña pero completa, gente amable y una buena mezcla de historia y vanguardia.

Emprendimos nuestro viaje hacia Budapest, y fue un poco más trabado de lo que hubiéramos esperado. Por empezar compramos un ticket "directo" desde Zagreb, pero a mitad de camino el inspector nos dijo que nos teníamos que bajar y subir a otro tren, de ese tren llegamos a un punto que nos hicieron subir a unos ómnibus un par de kilómetros (sospechamos que había arreglos en la vía) y de ahí a un último tren que nos dejó a las afueras de Budapest. Tuvimos que tomar una clase rápida de transporte público, y con un poco de suerte llegamos al centro en un rato. Todo esto acompañado de dos japonesas que hablaban poco y nada de ingles, pero que habían entendido que íbamos para el mismo lado y nos seguían incondicionalmente.

Budapest son en realidad dos ciudades divididas por el Danubio, Buda en el lado occidental, Pest (Peshhht se dice) al otro lado. Pest es el lado más grande, más movido, muchos hoteles y hostels, también gran cantidad de bares y restaurants. Del lado de Buda hay un poco más de historia y montañas. De ambos lados hay palacios e iglesias.

Esta ciudad ha sido destruida y reconstruida en numerosas ocasiones, ya que ha sufrido varias invaciones, dos guerras mundiales y también la ocupación de la Rusia comunista. Por ejemplo el emblemático puente fue destruido completamente por Hitler durante su ocupación para evitar el paso de las tropas enemigas. Luego fue reconstruido respetando el diseño original.

Otra curiosidad de la ciudad, es que la basílica de San Esteban tiene 96 metros de altos, exactamente igual a la altura del parlamento (otro tremendo edificio). Esto es más que simbólico, ya que ponía al poder político y al poder religioso a la misma altura. Cabe destacar que en esta ciudad esta prohibido construir por encima de esa altura, por lo que en una vista panorámica, destacan claramente estas dos edificaciones.

Tuvimos oportunidad de visitar la llamada "Casa del Terror", edificación que ocupó un siniestro papel en dos épocas oscuras de esta ciudad: durante la segunda guerra mundial, y durante la ocupación de la Rusa comunista. En ambas ocasiones este lugar, ubicado en la avenida mas linda y grande de la ciudad, fue sede de quienes estaban al mando en estas épocas. En este lugar se realizaron detenciones, torturas y asesinatos. Hoy convertida no solo en museo sino también en un recordatorio y memorial a las víctimas.


También realizamos dos de los múltiples Free tours que hay disponibles, estos son tours gratuitos con guías locales y al final del mismo les das una colaboración o propina. En nuestro caso tomamos uno en ingles y uno en español, los dos estuvieron geniales. También visitamos un curioso lugar llamado "Miniversum", donde había 300 metros cuadrados cubiertos con maquetas y trenes en miniatura, representando Hungría, Vienna y Alemania. La verdad que estuvo muy bueno también.

La verdad que es una ciudad a la que nos hubiera gustado  poder dedicarle al menos una semana ya que tiene innumerables lugares para visitar. Eso si, nos dimos el tiempo para pasar por un spa de aguas termales, el más grande de Europa que se encuentra en el parque Municipal de Budapest.  Una linda experiencia, ya que tiene unas 15 piletas a distintas temperaturas, y algunas de ellas al aire libre.

Hasta tuvimos la "suerte" de interactuar con unos policías en la estación de trenes que nos detuvieron y nos pidieron el pasaporte. Para peor no teníamos esa documentación encima, pero por suerte se conformaron con ver nuestro DNI argentino y nos dejaron seguir.
Para destacar de este lugar, su transporte público impecable y eficaz, su gente amable y muy patriota, y su capacidad de sobreponerse a épocas históricas muy adversas.

Recomendación al viajero: Es importante cambiar Euros por la moneda local en los puestos fijos de cambio, el cambio esta 300 Forints a 1 Euro aproximadamente, ya que si vas con Euros directamente a comprar te lo toman mucho mas bajo.

Foto con el grupo de FreeTours




miércoles, 11 de marzo de 2015

Zagreb, la pequeña pero muy linda capital de Croacia


Nuestra experiencia en esta ciudad fue algo totalmente distinto a lo vivido en Italia, ya que para bien o para mal, con Italia tenemos muchas cosas similares. Acá es todo diferente, tienen gran influencia turca, sus orígenes como yugoslavos, y de otros tantos que fueron pasando por estos territorios, ya que como nos contaron, esta tierra sufrió de numerosas invasiones. Tal es así que si un Croata del Norte va al Sur probablemente no entienda la lengua, que aun siendo la misma es un dialecto totalmente distinto.



La ciudad en si es pequeña, tiene como toda ciudad que hemos recorrido, su catedral. Es muy linda pero no tan ornamentada ni ostentosa como otras que hemos visto. Tiene también varios palacios (hoy ocupados por organismos oficiales) y también unas cuantas construcciones que a nosotros nos recuerda a Rusia (que dicho sea de paso ellos niegan fervientemente).


Algo muy bueno que tiene y que realmente envidiamos, es el sistema de transporte público llamado Tram. Son una especie de trenes eléctricos que se desplazan por vías sobre las calles, con la particularidad que los autos pueden ir por la calle sobre estas vías, o sea que es normal ver un auto esperando que el tram avance, y además estos vehículos respetan semáforos y hasta el paso de los peatones, lo que los hace una especie de ómnibus pero mucho más efectivos y menos nocivos para el medio ambiente.

Otra cosa que nos llamó la atención en esta ciudad es la fuerte influencia norteamericana, como ser marcas de primera línea, pantallas de led alrededor de la plaza principal y todos con sus iPhones en la mano. Según nos cuentan, los jóvenes cada vez quieren alejarse y separarse de sus orígenes y acercarse más a lo que es Europa Central.

Tuvimos la oportunidad de subir a una torre que se encuentra en una parte alta de la ciudad. Desde la parte más alta de esta torre se tiene una increíble vista de toda la ciudad. Además esta torre tiene la particularidad de tener un cañón, que creíamos solo decorativo; pero resulta ser que por tradición, todas las tardes este cañón es accionado (por algún sistema automático nos contaron) y se escucha el estallido en toda la ciudad.

Algo que nos pareció llamativo fue ver tantos corazones adornando lugares públicos, locales de souvenirs y cuanta tienda haya, preguntamos a que se debía eso, y un señor muy amable nos explicó el por qué de esta imagen tan tradicional: Cuenta la leyenda, que tiempo atrás, un joven muy enamorado de una señorita, acomplejado por no encontrar la manera de decirle a ella lo que el sentía, decide regalarle un corazón, y en el medio de este corazón un pequeño espejo. Cuando le dio el obsequio a ella le dijo: "Cuando mires en ese espejo, vas a ver a la persona que yo amo". Es entonces el corazón con el espejo adentro un símbolo en esta ciudad.

Ya tenemos tickets de tren, por lo que mañana temprano nos vamos a Budapest, Hungría. Este lugar nos deja además de grandes recuerdos grabados en la retina, una sensación de calidez de un pueblo que conoce la paz desde hace muy poco tiempo, pero que su gente es mucho más gentil que en otras ciudades que visitamos.



martes, 10 de marzo de 2015

Dejamos Venecia, pasamos por Trieste y llegamos a Zagreb!



Después de haber recorrido de punta a punta Venecia, llego el momento de despedirnos con mucho pesar y sin poder evitar mirar atrás.
Trieste nos esperaba, si bien era solo una escala inevitable camino a la capital croata, no íbamos a desaprovechar las horas que teníamos para recorrerla.


Si bien es una ciudad que se la ve grande y con un puerto de considerable tamaño, en cuanto al turismo suele ser solo un lugar de paso, una escala obligada.
Tiene una gran plaza con un par de palacios alrededor donde funcionan oficinas del gobierno y alguna que otra estatua. Tambien vimos un par de edificaciones con enormes columnas que recuerdan al Partenon Griego, y lo demás que se encuentra en esta ciudad tiene que ver con el mar, algunos veleros, botes y yates.

Es una ciudad tranquila, la gente camina despacio, y todos los restaurants parecen de un gran nivel.

Nos sentamos a comer al lado de una especie de embarcadero conectado con el mar, y luego nos dirigimos a la estación a tomar el bus (extremadamente barato, unos 10 euros) que nos llevaría a Zagreb.

Acá todo es distinto, todo parece tan lejano a nuestra realidad, el bus ademas de ser muy cómodo, tenia internet inalámbrico por lo que nos pasamos el viaje comentando con nuestros amigos lo increible que era todo.

Vimos un poco de nieve, y en el visor del colectivo que indicaba la temperatura, la mínima llegó a 3 grados.

Llegamos a esta bonita capital, tuvimos que caminar un buen rato hasta nuestro hostel pero ya de entrada se nota el cambio de país, el cambio de cultura, el cambio de la gente.
El hostel es pequeño pero incríble, se llama Shappy. Por empezar las habitaciones tienen apertura electrónica mediante tarjeta magnética, los lockers se abren con una especie de brazalete electrónico, y para entrar al hostel despues de las 12, tenes que marcar un código en un pulsador digital.
Ya decía que la gente se notaba diferente, y pudimos comprobarlo al conocer a la recepcionista del hostel, Ilijana dijo que se llamaba (le pedí que escriba su nombre para el post, ya que era imposible entender que decía). Nos explicó absolutamente todo de la ciudad, donde comer, que visitar, y hasta como usar el transporte urbano llamado Tram (una especie de metro que va por la calle a la par de los autos, e incluso frena en los semaforos). La verdad que a diferencia de Italia, sentimos que acá nos trataban realmente bien.

Mañana nos espera un gran día, ya que podremos recorrer esta ciudad, que ya de noche y en un par de horas pinta genial.

La Increíble Venecia

Después de haber tropezado un par de veces antes de establecernos en Venecia, definitivamente valió la pena.

Realmente Venecia es todo lo que dicen, y mucho más, la verdad que es una ciudad increíble.
Por empezar, a diferencia de cualquier otra ciudad que hayamos visitado, en este lugar acá no se mezclan edificios modernos con las clásicas construcciones. Todo en esta ciudad parece haberse quedado un par de siglos atrás, las góndolas majestuosas, los pequeños pasajes y pasadizos, y la infinita cantidad de iglesias, capillas y otras construcciones religiosas que abundan en las islas.

Si bien recorrer Venecia no es nada fácil ni siquiera con un mapa, es todo una aventura hacerlo. Desde la plaza San Marcos y los lugares netamente turísticos, hasta recorrer lugares donde se encuentran los habitantes permanentes de la isla.
Es todo muy pintoresco y muy característico, no hace falta caminar más de 200 metros para encontrar un canal, un puentecito y unas cuantas prendas de ropa colgadas en la ventana.

La Basílica de San Marcos es una construcción imponente, con una decoración interior hecha enteramente en mosaicos, con una cúpula decorada en dorado y con una gran cantidad de mármol (al igual que todas las iglesias importantes de Italia).


En cuanto a la información para el viajero, nos toco tomarnos un "Vaporetto", que vendría a ser la versión acuática del ómnibus de línea. Para nuestro pesar, su costo por 60 minutos es de 7 euros, es absolutamente caro, serían algo así como 100 pesos.
Esa es la parte mala, la parte buena es que todas las islas están interconectadas por 3 grandes puentes, por lo que si el viajero gusta de caminar, no será necesario este gran gasto, aunque uno no puede irse de Venecia sin haber andado por el agua.

La verdad que en un día y habiendo caminado bastante pudimos recorrer lo principal de Venecia, por lo que no dudo en afirmar que dos días completos son más que suficientes para conocerla.
La vimos de día, la vimos de noche, y el último día nos costó bastante irnos sin mirar atrás.

Creo que Venecia es un "must go" de Europa, es algo único. Y ahora nos vamos a Trieste, y de ahí derecho a Zagreb a ver que nos depara este país con lenguaje y cultura tan diferente al nuestro.





lunes, 9 de marzo de 2015

De Pisa a Florencia, y de ahí a Venecia (no tan simple como suena)

El día vivido en Pisa y luego en los sucesivos viajes hasta llegar a Venecia debería subtitularse La Odisea. Si bien este post sea probablemente más largo de lo normal, vamos a compartir una serie de experiencias y hechos desafortunados que se podrían haber evitado. Pero como suelen decir, todos los días se aprende algo nuevo, o mucho.

La mañana en Florencia era algo fresca pero totalmente despejada, como teníamos planeado, después de desayunar nos dirigimos a la terminal de trenes Santa Maria Novella, y de ahí a Pisa. Es aproximadamente una hora de viaje.

Durante el viaje, detrás nuestro una señora afroeuropea quien cargaba con su niño envuelto en una tela multicolor sobre su espalda. El bebé dormía plácidamente pero ella cual relato de una final de fútbol y en un inglés intraducible nos sonorizó gran parte del viaje.

Nos bajamos del tren y apuntamos derecho para la torre, no hay manera de perderse, pareciera que absolutamente todas las calles llevaran a la icónica construcción. A dos cuadras de salir de la terminal nos encontramos con un grupo de música balcánica que con coreografía y todo divertían a la gente, y nos quedamos un buen rato ahí.

Todo transcurría normal, hasta que cometí el primer error del día, me acerqué a mirar unos de esos relojes de dudosa procedencia a un vendedor africano en la calle.
Desde ese momento todo transcurrió muy rápido y con mucha suerte para nosotros pero que podría haber sido catastrófico.

Este señor me empezó a seguir por la calle rebajando el precio del reloj sistemáticamente, hasta que ya se me empezó a hacer el amigo se me venía encima, y me da dos pulseras de esas que arman ellos y me las puso en la mano medio a la fuerza (luego la historia de estas pulseras continúa).

Después de ese momento en que le quiero rechazar el regalo porque obviamente quería plata cambio, me dice "regalo, regalo" y me mete el reloj en el bolsillo. Y a los tres segundos me doy cuenta que mientras me dejaba el reloj me estaba bolsiqueando. POR SUERTE no tenía absolutamente nada en el bolsillo y cuando se dio cuenta que me había dejado el reloj "a cambio" de nada, me empezó a pedir plata, para sacarmelo de encima le di 20 euros. Acto seguido empezó a hablar muy rápido y con muy mal gesto en su idioma, desde ese momento quedé convencido que me había insultado o maldecido.


El día siguió medianamente normal, visitamos la torre de Pisa, el baptisterio y la catedral. Realmente es una ciudad muy tranquila, sin demasiadas atracciones turísticas pero con la famosa torre que es un lugar al que no deberías dejar de ir si andas por la región Toscana.
Comimos en un lindo restaurant con vista a la torre de Pisa y después emprendimos la vuelta a Florencia.


Al llegar nos damos cuenta que por el horario no llegábamos al auto compartido que habíamos reservado.

Y acá empezó la odisea... empezamos a ver los trenes a Venecia, todos llenos hasta las 21:30 hs... compramos ese. Cuando vemos el horario en que vamos a llegar al hostel (00:00hs aprox.) decidimos llamar para avisar que vamos a llegar tarde.
En el hostel nos informan que no nos pueden esperar, y que no solo perdíamos ESA noche sino que se nos caía la reservación (ya pagada) entera. Después de media hora de rogar logramos que al menos nos dejara dormir la segunda noche ahí.

Mientras los hechos desafortunados ocurrían, decidimos ir a comer una pizza. Mientras charlábamos nos miramos las manos, y teníamos las pulseras que nos había dado el vendedor africano, automáticamente me acorde del enfado mostrado al recibir solo 20 euros. Y por esto de creer o reventar, y como somos un equipo, decidimos entre los dos que las pulseras no podían ser culpables de nuestros hechos desafortunados. En realidad nos queríamos convencer de que algo tan simple como una pulsera no podía ser culpable de nada y decidimos darle una oportunidad más, pero ante cualquier imprevisto serían las culpables del hecho.

Tomamos el tren a Venecia, un alta velocidad, y llegamos sin tener donde dormir, de repente antes de bajarme del tren se me rompe la tira de un bolsito que traía. En ese momento, y sin discusión alguna las pulseras fueron arrojadas, una voló por arriba de un paredón y la otra se destrozó por los aires.

Y desde ese momento el viaje volvió a su curso normal, encontramos un hotel barato que nos dejó entrar a esa hora, y pudimos bañarnos y dormir tranquilos. Creer o reventar.